‘Un efecto óptico’: Juan Cavestany no decepciona y encaja otra pieza en su particular puzle cinematográfico

La nueva película de Juan Cavestany ya está aquí. ‘Un efecto óptico‘ es la nueva mezcla de risas y miedos privados que se hacen públicos en las salas de cine. Protagonizada por Pepón Nieto y Carmen Machi, esta odisea entre Burgos y Nueva York es la última tragedia cómica de un cineasta imprescindible.

El turismo soñado

Alfredo y Teresa son un desencantado matrimonio burgalés que viaja a Nueva York con la intención de desconectar y hacer algo distinto. Pero como pasa con todo personaje del imaginario de Cavestany, nada es lo que parece. Con las maletas llenas de ropa, sueños y mortadela, emprenderán un viaje que cambiará su percepción para siempre. Un viaje imperfecto dentro de una película imperfecta que, a su vez, es el esqueleto de otra mucho más libre y menos atada a las convenciones. Lo que viene a ser una película de Juan Cavestany.

El cineasta y dramaturgo, que además también es uno de los responsables de algunas de las mejores series nacionales de los últimos años, como ‘Vota Juan‘ o ‘Vergüenza‘, ejerció como corresponsal de prensa en la ciudad de Nueva York durante varios años, entre mediados y finales de los noventa. Tal vez su asignatura pendiente con la Gran Manzana fuera el germen de esta desasosegante y muy divertida odisea interior-exterior.

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Cavestany no deja nada a la improvisación, y ata en corto a unos personajes en constante desorientación. Como el espectador. Esa es una de las marcas de fábrica de su cine (‘Dispongo de barcos’, ‘Gente en sitios’), adornado siempre con ese asco-pena tan característico y castizo que (casi) siempre termina haciendo de sus trabajos una comedia hiriente donde ver reflejados nuestros anhelos imposibles, inquietudes y, sobre todo, nuestras vergüenzas aireadas.

Gente en sitios

El cine de Juan Cavestany cala en el espectador. De hecho, si obviamos ‘Esa sensación’, co-dirigida junto a Julián Génisson y Pablo Hernando, o su reciente ‘Madrid, interior‘, donde se ha limitado a juntar las breves piezas de docenas de amigos confinados, la última película de Juan Cavestany como tal se remonta a ‘Gente en sitios’, de 2013, título que suponía la guinda de otro gran momento creativo tras las magníficas ‘Dispongo de barcos’ y ‘El señor’.

un efecto otico

Entrando en materia, ‘Un efecto óptico’ es una película complicada y llena de sencillez. Difícil de analizar, de recomendar o de valorar en su justa medida a simple vista, pero extrañamente atractiva y disfrutable al mismo tiempo. Cavestany ha demostrado ser un magnífico retratista de paisajes humanos, y este matrimonio perdido, en general, forma la pareja protagonista más entrañable de su filmografía.

En un momento donde todo el mundo habla de ‘Estoy pensando en dejarlo‘, la película de Charlie Kaufman, la nueva apuesta de Cavestany, igual de onírica y fiel a sus creencias que la de Netflix, se ha colado para conmocionar y emocionar desde la fragilidad del pez fuera del agua, del nido vacío o del valor de lo que no tenemos. Todo bien cocinado bajo una coraza de absurdo bizarro aparentemente indestructible pero que en realidad es tan frágil como nuestra propia existencia.


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Espinof

por
Kiko Vega

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