No hay nada igual al cine de acción de Uganda y Nigeria: VFX con el paint y espectáculo por encima de todo

Nollywood es el nombre que se le da a la producción cinematográfica nigeriana. Aunque nosotros no hayamos oído hablar mucho de ello, es una de las industrias más prolíficas de cine en el mundo, da empleo a más de 1 millón de personas, justo detrás de la agricultura en cuanto al número de empleados en el país. Pero claro, los resultados visuales de sus películas son descacharrantes porque muchas se hacen con lo puesto.

Ahora, con las redes sociales permitiendo romper cualquier barrera, algunos usuarios comparten fragmentos de películas de esta industria que, gracias a sus efectos bizarros y poca vergüenza, se han convertido en un auténticos virales. Porque, aunque en Nollywood caben todo tipo de géneros y propuestas, pero el cine de acción es especialmente bizarro, por su puesta en escena de vídeo de trabajo de instituto y su sentido del espectáculo tróspido.

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Arte naif y una producción abismal

«El cine de acción nigeriano está a otro nivel, es tan malo que es bueno«, afirma el tuitero Mr Dutch mientras comparte un video que muestra apenas un minuto de una disparatada escena de acción de una película nigeriana que lleva ya medio millón de reproducciones y más de 20 mil likes. Lo malo es que no tiene mucha idea de qué película ha salido. Algo que no sorprende con los números que se manejan en la producción.

Es responsable del 5% del PIB del país y el cuarto sector económico más importante con alrededor de 1.500 películas por año. Hay que tener en cuenta que hay 180 millones de habitantes divididos en 389 etnias y que hablan alrededor de 250 idiomas diferentes. Con lo que las películas retratan aspectos religión y problemas sociales (desde la violación o la violencia doméstica, hasta el cáncer) desde muchos ángulos y dirigidos a muchos microsegmentos de población.

Los creadores del cine Nigeriano son en ocasiones albañiles o mecánicos que se lanzan al universo audiovisual. Son su propio público objetivo por lo que hacen lo que quieren ver. En el caso del cine de acción, grandes tiroteos y explosiones, saltos, patadas y tensión a toda costa. Aunque los medios sean unos 200 euros, se hace lo que se puede con programas básicos de efectos especiales, convirtiendo grandes sagas de Hollywood en equivalentes africanos. Como ‘The Expandables‘, que tiene su propia saga.

Expendables

Series como ‘Issakaba‘ (2000) han alcanzado el estatus de culto por su violencia . Otros títulos como ‘Caged In The Creeks‘ mezclan terrorismo internacional y milicias locales en un complot catastrófico internacional. Todas tienen duraciones de más de dos horas y suelen incluir segmentos de diálogos dramatizados propios de telenovelas. Eso sí, si bien ostenta el título de industria cinematográfica más importante de África, la realidad del sector es dura: hay muchas películas producidas con pocos recursos y salarios miserables, sin protección social ni subsidios, y una piratería masiva. Y tampoco es la única, claro.

Wakalywood Boulevard

Con menos números que la industria Nigeriana, en Uganda se van dando pasos para crear una producción del estilo. Cuando el tráiler de ‘Who Killed Captain Alex?‘ (2010) se hizo viral, el cineasta Isaac Nabwana se alió con el estadounidense Alan Hofmanis para crear en Kampala a desarrollar el estudio de cine Ramon, el germen de Wakaliwood, el equivalente de Uganda de Nollywood que ya ha producido más de 40 películas. Su primer hit se hizo con 200 dólares, y aún genera ruido en redes.

El estilo de Wakaliwood es claro. Artes marciales, mucha violencia gratuita, actores dando saltos y revolcándose de cualquier manera, peleas obviamente simuladas y un punto satírico que no se toma en serio sus propias propuestas, logrando que su estilo contagioso y sus divertidísimos efectos especiales, que Nabwana hace con su ordenador construido por el mismo tras un cursillo online, hayan logrado millones de visitas en YouTube y les haya reportado más de 10.000 ventas originales de DVD en un mercado ligado al pirateo más normalizado.

Decenas de personas trabajan en las películas de Nabwana actuando delante de la cámara y diseñando vestuario, escenarios o la maquinaria, todo es casero y muchos viven en las propias salas de ensayo donde se guardan los disfraces. En los siguientes años Wakaliwood creció y películas como ‘Crazy World‘ (2014) o ‘Operation Kakongoliro!‘ (2016), también la versión de ‘Los Mercenarios‘ de Uganda, que costó 2.000 dólares, el mayor presupuesto de producción del estudio. Ahora preparan una película de zombies y caníbales, ‘Eaten Alive in Uganda‘.

El desastre causado por la pandemia del covid también ha afectado a la producción de cine africana. Tanto Nigeria como Uganda han visto su producción afectada y en su caso es más sensible por los pasos atrás tras todo lo que se ha construido. Y es que, mientras las redes sociales y youtube van dando a conocer Nollywood y Wakaliwood, su presencia ha ido ganando espacio facilitando que sea una opción laboral para muchos y, aunque sea desde el humor, es una industria que no ha parado de crecer.


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No hay nada igual al cine de acción de Uganda y Nigeria: VFX con el paint y espectáculo por encima de todo

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por
Jorge Loser

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