Los mayores primero: estiman que con vacunar a las personas de más de 80 años se reducirá a la mitad la mortalidad de la Covid-19

Serán los primeros y también los más importantes. La tasa de mortalidad de la Covid-19 es seis veces superior en los pacientes de 80 años que en el resto. Sin duda el factor de la edad es determinante para analizar el impacto del coronavirus, con el 25% de los casos que requieren hospitalización en España en este rango.

La eficacia de la vacuna de Pzifer/BioNTech es ligeramente menor en las personas mayores de 55 años, con un 93,7% respecto al 95,6%. Pero hay otro aspecto que también preocupa; se ha ensayado menos en los tramos de edad más avanzada, pues había más dificultad para encontrar voluntarios.

Pese a los retos logísticos de la vacunación y la menor cantidad de datos en ancianos, las primeras estimaciones predicen que vacunar a las personas mayores tendrá un drástico impacto en la reducción de la mortalidad de la Covid-19.


Vacunar al colectivo más vulnerable puede reducir drásticamente la mortalidad

La eficacia del 95% es en condiciones de laboratorio, pero por el momento no sabemos qué porcentaje de éxito tendrá una vez se aplique a la población. Según reconoce la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios: «el impacto de la vacunación con Comirnaty en la propagación del virus a nivel comunitario se desconoce todavía. Puesto que no se sabe aún en qué grado las personas vacunadas pueden ser portadoras del virus y propagarlo«.

Dicho esto, ¿cuánto tiempo tendremos que esperar para observar una mejora de la situación? Quizás menos de lo que imaginamos. Es la conclusión a la que ha llegado un análisis sobre la situación de Israel, que podría trasladarse a otros países.

Según los datos de Israel, el 54% de los muertos por Covid-19 tenía más de 80 años. Siguiendo las estadísticas pasadas, el analista estima que vacunando unas 51.000 personas mayores de 90 años, lo que representa el 0,5% de la población, se reduciría la mortalidad en un 19%.


Expandir la vacuna a los mayores de 80 años, unas 273.000 personas, ayudaría a reducir la mortalidad en un 50%, pese a representar aproximadamente el 3% de la población. En España, según los datos del INE, las personas mayores de 80 años representan entorno al 6% de la población.

Según los datos del analista, las vacunas podrían seguir el principio 80-20, donde vacunando al 20% más vulnerable se podría reducir la mortalidad en un 80%.

Con los cálculos de Israel, vacunar a toda la población mayor de 60 años reduciría el riesgo en un 88%. Hacerlos a los mayores de 50 años, reduciría la mortalidad en un 93%. Un impacto siguiendo los números actuales y que no tiene en cuenta el beneficio indirecto que tendrían los hospitales al quedar más liberados.

La efectividad real se comprobará en el «experimento natural»

El Dr. José M. Martín-Moreno, Médico Director de Docencia y Difusión del Conocimiento del Hospital Clínico Universitario de Valencia, explica a Xataka que «se trata de datos esperanzadores que hay que seguir estudiando». Para el catedrático de Medicina Preventiva, las conclusiones de este estudio son «preliminares y están basados en estimaciones epidemiológicas a partir de la tasa de letalidad por grupo de edad y asumiendo la efectividad promedio de las vacunas«.

El doctor apunta que «solo los datos empíricos confirmarán (o no) esas expectativas teniendo en cuenta el contexto natural de inmunosenescencia en personas mayores de 60 años y el hecho de que los ensayos clínicos tienden a no incluir personas mayores de 75 años, con lo que el experimento natural será el que nos dé la respuesta«.

Según explica el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades: «al principio, los suministros de la vacuna contra el COVID-19 serán limitados», a lo que añaden que «para detener una pandemia es necesario utilizar todas las herramientas disponibles», en referencia a que el uso de la mascarilla y la distancia social seguirá siendo necesaria para ayudar a reducir el riesgo de estar expuesto y propagar el virus.

Respecto a la rapidez con que las vacunas de la COVID-19 ayudarán a frenar la pandemia, esta es la respuesta de la Organización Mundial de la Salud:

«El efecto de las vacunas contra la COVID-19 en la pandemia dependerá de varios factores. Algunos de esos factores son: la eficacia de las vacunas; la rapidez con que se autoricen, fabriquen y distribuyan las vacunas; y la manera en que se vacune a las personas».

«La mayoría de los científicos prevén que, como en el caso de la mayor parte de las vacunas, las que se desarrollen contra la COVID-19 no tendrán una eficacia del 100%. La OMS trabaja para asegurar que toda vacuna aprobada tenga la máxima eficacia posible, de modo que consiga el mayor efecto en la pandemia».

Los expertos desconocen qué porcentaje de personas debería vacunarse para lograr inmunidad masiva. Según un estudio de la Universidad de Hardvard, la inmunidad de grupo no llegará hasta mediados de 2022. Las vacunas previsiblemente tampoco llegarán a la mayoría de la población antes de finalizar el año que viene. Sin embargo, su efecto en las personas mayores podría tener un significativo impacto. Ayudando a reducir considerablemente la mortalidad y de paso aligerando la carga del sistema sanitario.

En Xataka | Las siete grandes preguntas sobre las vacunas del coronavirus, explicadas (Despeja la X #120)


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Los mayores primero: estiman que con vacunar a las personas de más de 80 años se reducirá a la mitad la mortalidad de la Covid-19

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Xataka

por
Enrique Pérez

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