‘La ley de Comey’: Jeff Daniels y Brendan Gleeson brillan en una miniserie sobre Trump en Movistar+ a la que le falta profundidad

Que 2020 sea un año electoral en Estados Unidos se está traduciendo en televisión en múltiples ficciones con un tinte político más acusado que de normal. Cuando no una serie directamente que narra uno de los episodios más controvertidos de los últimos cuatro años. Esa es la misión de ‘La ley de Comey‘ (‘Comey’s Rule’), que estrena hoy Movistar+.

Basada en las memorias de James Comey, exdirector del FBI, en estos dos capítulos de esta miniserie de Showtime seguimos el ascenso al poder de Donald Trump. Primero, en las elecciones de 2016 a través de la investigación en torno a los emails de la secretaria de estado Hillary Clinton y la presunta injerencia del gobierno ruso en el proceso electoral.

La segunda parte nos mete en plena administración de Trump, interpretado por Brendan Gleeson. Unos primeros meses de purga en Washington DC., tensiones con el FBI y finalmente el despido de Comey, encarnado por Jeff Daniels, a mediados de 2017.

Un programa doble

Más que como serie, ‘La ley de Comey’ parece planteada como una bilogía fílmica. Dos largometrajes —de 95 y 115 minutos respectivamente— con su presentación nudo y desenlace con sendos grandes capítulos de la vida de este abogado cabeza de la principal agencia de investigación criminal de Estados Unidos.

La miniserie pone sobre la mesa lo complejo que se vuelve una decisión tan aparentemente sencilla como abrir o no una investigación. Por muy atado y justificado que esté, la mera decisión se vuelve irremediablemente una declaración política por mucho que afirmemos lo contrario.

Es difícil no pensar en qué hubiera hecho Sorkin con esto, sobre todo cuando en el lapso de pocos días he visto esta serie, el especial de ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’ y ‘El juicio de los 7 de Chicago’ y Daniels protagonizó ‘The Newsroom‘. Billy Ray (‘Richard Jewell‘) abraza ese discurso tan sorkiniano en torno al esplendor de las instituciones en su vertiente idónea, pero no logra esa magia inspiradora.

También es verdad que estamos hablando del punto de vista de un derrotado ante la maquinaria trumpiana. El relato es un desolador «si no le bailas el agua a quien tienes que bailársela pierdes». Y esto hace que haya momentos incómodos de ver. La sobriedad de la cámara busca un realismo nada esperanzador.

Poniéndonos serios con Trump

Donald Trump en Comey Rule

Acostumbrados a la caricatura, al cinismo y sátira que se reflejan en programas como el de John Oliver y ‘The Good Fight‘ cuando tratan sobre Trump y las polémicas que le acompañan (muchas tratadas en estos dos episodios), esta aproximación seria sienta como esa bocanada de aire rancio de cuando abres la puerta de un trastero que lleva cerrado años. Esa envoltura ácida no existe, es lo amargo.

El reparto es fantástico. Tanto Jeff Daniels como Brendan Gleeson están sensacionales y Ray aprovecha para, en cierto modo, jugar con su Trump y su facilidad para ser villano. Generoso en primeros planos, la gesticulación y la dicción de Gleeson parace diseñada para dar toda la grima que pueda dar.

Donde no atina el artífice de la serie es en el guion. A ‘La ley de Comey’ le pesan sus tres horas y media de metraje. Hay cierta carencia de ritmo y decisiones creativas como las de reflejar la vida familiar del protagonista resultan erróneas y algo metidas con calzador.

En definitiva creo que, a pesar de sus aciertos, el drama no logra aterrizar bien la presunta gravedad de todo este asunto. El final deja con cierta sensación de levedad o, al menos, de que deja poco poso convirtiendo la miniserie de Showtime en algo más intrascendente de lo que estaba llamado a ser.


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‘La ley de Comey’: Jeff Daniels y Brendan Gleeson brillan en una miniserie sobre Trump en Movistar+ a la que le falta profundidad

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Albertini

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