Hola, Xbox Series X, adiós, Kinect

Me teníais que haber visto en mi salón como un loco haciendo ejercicio con Xbox Fitness. Pasándomelo bomba (y sufriendo) mientras en la tele aparecían los monitores de cada actividad con sus cuerpos perfectos. Yo, al lado, estaba representado con mi cuerpo en visión «Depredator» capturado por la Kinect mientras intentaba seguir esos ejercicios y sacarme la máxima puntuación. Cómo molaba aquello.

Fue el canto de cisne de un periférico que llegó para cambiarlo todo y no fue capaz de cambiar casi nada. Hoy las Xbox Series X y las Xbox Series S llegan por fin a los usuarios, y lo hacen dejando atrás a un Kinect que formó parte integral del lanzamiento de las Xbox One y que hace tiempo quedó en el olvido por parte de Microsoft. Algunos usuarios, eso sí, lo seguiremos recordando (e incluso usando) con cariño.


Un periférico que empezó con buen pie

Lo de obligar a la gente a comprar la Xbox One con Kinect fue un desastre para Microsoft. Eso hacía que el precio de la consola de Microsoft fuera 100 euros superior al de la PS4, y provocó un aumento de ventas aún más contundente de la consola de Sony. De esta empresa, por cierto, se rumoreó que haría un movimiento similar con el lanzamiento de la PS4, pero finalmente vendieron la consola sin más… y acertaron.

Kinectv1

No fue el único error de Microsoft en aquel desastroso lanzamiento: Microsoft también habló demasiado de la Xbox One como consola para ver la tele y contenidos multimedia, mientras que en Sony solo hablaron de una cosa, que era la que realmente importaba a los usuarios: juegos.

Sin embargo Kinect fue la gota que colmó el vaso. Lanzado hace hoy justo 10 años, aquel periférico envidioso de la Nintendo Wii permitió a los usuarios de la Xbox 360 darle un nuevo aire a sus consolas.

Durante algún tiempo aquello funcionó (y vendió), y hasta Sony se contagió y lanzó su PS Move. Otra forma de jugar era posible, pero cuanto más tiempo pasaba más veíamos cómo la promesa de Kinect se quedaba en agua de borrajas. Los juegos, como mucho, no iban más allá de lo que había Nintendo con su Wii, y ofrecían una alternativa simpática para ciertos títulos, pero no esa revolución que planteaban.

Demasiadas promesas incumplidas

Con la segunda versión de Kinect que apareció con las Xbox One en 2013 parecía que Microsoft y su nueva consola estaban preparadas por fin para plantear esa revolución. No lo estaba, y los juegos que aparecieron con soporte para este periférico fueron pocos y poco destacables.

La saga de ‘Just Dance’ o el mencionado ‘Xbox Fitness’ fueron probablemente los mejores ejemplos de hasta dónde pudo llegar un accesorio en el que sin duda había títulos simpáticos que no obstante no plantearon ese teórico punto de inflexión.

Los 100 euros de más que los usuarios invirtieron en el periférico no parecían compensar, y poco a poco tanto Microsoft como los desarrolladores y los propios usuarios fueron dejando de lado a Kinect. Antes, eso sí, Microsoft se había dado cuenta de su error y había comenzado a vender la Xbox One sin Kinect.

Aquello acabó derivando en una decisión que a muchos nos entristeció: Microsoft abandonó la fabricación de Kinect en octubre de 2017 y dejó claro así que se acababa su historia. Al menos, en lo que concernía a sus creadores.

Kinect pervive a pesar de Microsoft

Poco o nada hemos podido saber de este periférico en el terreno de los videojuegos, pero en Microsoft trataron de alargar un poco su vida con los proyectos que permitían conectar Kinect a un PC para aprovechar la tecnología de sus cámaras PrimeSense, una empresa que acabaría siendo comprada por Apple en 2013 y cuyos desarrollos se acabarían integrando paradójicamente en sus iPhones gracias a la tecnología Face ID.


Aquel intento de expandir el uso de Kinect tuvo y ha tenido cierto alcance: hay formas de reaprovechar Kinect incluso como una webcam —igual no viene mal en estos tiempos de confinamientos obligatorios—, y eso ha hecho que incluso haya sido utilizada como cámara de videovigilancia en aeropuertos.

Lo cierto es que para Microsoft Kinect lleva mucho tiempo muerto y enterrado, pero eso ha quedado claro hoy, una década después de su lanzamiento. Las Xbox Series X y las Xbox Series S comienzan a llegar a los usuarios, y lo hacen sin que haya rastro de aquel periférico que, insisto, quiso cambiarlo todo y no cambió casi nada.

Es una pena, como ya comenté al ofrecer un réquiem por Kinect, pero al menos algunos —yo incluido— nos resistimos a decirle adiós a Kinect. Me dio mucha rabia que Xbox Fitness desapareciera, por ejemplo, y creo que esta trágica situación que estamos viviendo hubiera hecho que renaciera con fuerza, pero al menos tenemos juegos que como ‘Just Dance’ siguen dándonos ratos divertidos con nuestros niños (o sin ellos).

Hasta siempre, Kinect.


La noticia

Hola, Xbox Series X, adiós, Kinect

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Pastor

.