‘Hache’: la serie de Netflix sigue creciendo con una temporada 2 mejor que su predecesora

‘Hache’ era una serie que sobre el papel debería haberme gustado bastante, pero mi primera experiencia con ella no fue especialmente satisfactoria y llegué a descartar terminar su primera temporada tras ver cuatro episodios. Alimentada por comentarios ajenos diciendo que mejoraba, le puse remedio y es cierto que iba hacia arriba, pero no lo suficiente para ser una prioridad con el agotador ritmo de estrenos incluso teniendo en cuenta los problemas causados al sector audiovisual por la pandemia de coronavirus.

La llegada de la segunda temporada de ‘Hache’ era para mí el momento en el que tomar una decisión sobre si seguir adelante con ella o bajarme del barco. Ya me pasó lo mismo hace unos años en el caso de otra serie española de Netflix -me refiero a ‘Las chicas del cable’– y entonces simplemente dejé de verla. En el caso de ‘Hache’ no va a ser el caso, ya que la serie ha seguido creciendo en la segunda temporada que Netflix estrena este 5 de febrero, acertando además al comprimir más la historia en apenas seis episodios.

Con calma

La primera temporada no dejaba de ser una etapa de aprendizaje para Helena, quien pasaba de ser una simple prostituta a manejarse muy bien en el imperio criminal liderado por Malpica. La muerte de este último a manos de ella adelantaba una revolución, pero lo cierto es que la segunda temporada de ‘Hache’ no rompe con el ritmo que ha caracterizado hasta ahora la serie e incluso se permite que la historia arranque un tiempo después en Italia durante una boda.

A priori, una decisión así podría traer a la cabeza el mítico arranque de ‘El Padrino’, pero lo cierto es que Helena sigue sin tener aún su propio imperio y vive bajo la protección de otra persona. Es cierto que su posición no es la misma y sabe cómo hacerse respetar, pero también que no es ni mucho menos intocable y que un paso en falso podría acabar con todo. Ese halo de incertidumbre se mantiene a lo largo de toda la segunda temporada, sabiendo manejar bastante bien el suspense sobre si su caída podría tener lugar antes de completar realmente su ascenso al poder en Barcelona.

Eso sí, antes de volver a España toca sentar las bases de la segunda temporada, presentando nuevos personajes y dejando clara las posiciones de los viejos conocidos. Todo ello narrado con calma y supeditándolo en todo momento al personaje interpretado por Adriana Ugarte pero dejando que cada uno de ellos tenga su espacio, algo que contar por sí mismos. Eso da pie a que esta segunda temporada sea al mismo tiempo más compacta que la primera y a su vez tenga una mayor intensidad.

El crecimiento de ‘Hache’

Adriana Ugarte Hache

Una de mis pegas en la primera tanda de episodios es que a veces daba la sensación de que el peligro era casi inexistente, como si todo se fuera a arreglar de una forma u otra para seguir como estaba. La desaparición de Malpica rompió con eso y en Helena encontramos a un personaje con una personalidad más atractiva, tanto por haber visto cómo iba subiendo en el escalafón cómo por las decisiones de la creadora Verónica Fernández a la hora de equilibrar la situación de poder y debilidad que maneja el personaje a lo largo de estos seis episodios.

A su manera, Helena no deja de ser una extensión de lo que fue Malpica -cuya presencia metafórica se nos recuerda en más de una ocasión a través de esa marca en la espalda de la protagonista-, pero la perspectiva a la hora de abordar los problemas no es la misma. Ahí resulta esencial el hecho de ser una mujer y cómo le afectan las emociones -esa aparente dependencia de Arístides, su único aliado auténtico- y la forma en la que incluso hace uso de su sexualidad. Es una evolución lógica de lo visto hasta ahora que da a Ugarte las armas necesarias para brillar con más fuerza que en la primera temporada.

Escena Hache

A su alrededor surgen otras tramas, funcionando algunas mejor que otras, pero en líneas generales se consigue dotar a la serie de una mayor consistencia que ayuda a dejarse seducir por su particular forma de contar la historia. Personalmente, me sigue llamando la atención la fotografía de la serie a cargo de Julián Elizalde, pues en la mayoría de la serie da la sensación de existir como una ligera niebla, incluso como si fuera restos de humo de tabaco, que da una textura particular a las imágenes. Es algo que se nota más cuando la acción transcurre en el Albatros, pero que nunca desaparece por completo y ayuda a dar un toque distintivo a la serie que le siena de fábula.

Por lo demás, eficiente trabajo del resto del reparto, quizá siendo Eduardo Noriega el que menos me termina de convencer en su forma de trasladar la obsesión que tiene su personaje por atrapar a Helena. A cambio, ‘Hache’ abre una vía jugosa a explorar por ese lado en una posible tercera temporada. Más allá de eso, el trabajo de ambientación sigue siendo irreprochable, con la diferencia de que en esta ocasión se le da un mejor fondo argumental a todo.

En resumidas cuentas

Hache Temporada 2

‘Hache’ da otro paso adelante en su segunda temporada, corrigiendo algunas debilidades de la primera y manteniendo la progresión que ya apuntaba su predecesora en su tramo final. No puedo decir que ahora sea un enamorado de la serie, pero al menos ya me ha dado motivos para tener curiosidad hacia una posible tercera temporada y ver hasta dónde es de capaz de llegar el personaje de Ugarte.

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La noticia

‘Hache’: la serie de Netflix sigue creciendo con una temporada 2 mejor que su predecesora

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Espinof

por
Mikel Zorrilla

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