‘Aquellos maravillosos años’ 33 años después: por qué sigue siendo una serie referente a la hora de abordar la nostalgia

Termina el partido. Los Broncos de Denver salían cabizbajos del campo ante la victoria aplastante de los Redskins de Washington. La XXII Super Bowl cerraba con un resultado de 42-10 y el presentador de ABC cerraba la emisión. A continuación, una nueva comedia, ¿o era un drama de media hora? que la cadena estrenaba aprovechando el tirón. Hace 33 años, ese 31 de enero de 1988, se estrenó ‘Aquellos maravillosos años‘ (‘The Wonder Years’).

Protagonizada por Fred Savage como Kevin Arnold, adolescente de familia de clase media en lo suburbios de una ciudad, la serie estaba coprotagonizada por Dan Lauria como su padre Jack, Alley Mills como su madre Norma, Jason Hervey como su hermano Wayne, Olivia d’Abo como su hermana Karen, Josh Saviano como su mejor amigo Paul Pfeiffer y Danica McKellar como su novia Winnie Cooper.

Aunque hasta mediados de marzo el público estadounidense no vería (en España la estreno TVE en 1990) el resto de la primera temporada —de seis episodios—, el comienzo de la serie fue un exitazo. Tanto que el presidente de ABC no dudó en llamar a los responsables de la serie, según recuerda Alley Mills (la madre de los Arnold), estaba entusiasmado:

«El presidente de ABC, Brandon Stoddard, nos llamó y nos dijo que [los espectadores] no cambiaron de canal después de la Super Bowl; siguieron, lo que es prueba de que les gustaba la serie. Normalmente si se van después del primer anuncio, las audiencias caen. Recuerdo a mucha gente que me dijeron que la habían visto y que les había gustado. Simplemente pensé «hay algo sobre esta serie que es diferente»»

Una serie distinta a lo que había

Pero, ¿qué era lo diferente? Josh Saviano da bastante en la clave: «no encajaba pero era inmediatamente familiar. En resumidas cuentas, fue la misma encarnación de la adolescencia», dice «Paul» a propósito de la efeméride que nos ocupa. Una suerte de nostalgia bien entendida en la que vemos esos duros años con la sabiduría que hemos ganado gracias a ello, suavizando los golpes porque tampoco fue para tanto o porque ya son agua pasada.

El estar situado estratégicamente veinte años en el pasado hace que funcione de fábula tanto para la generación adolescente actual como para la que vivió esos años en la época. Un mundo que, salvo por detalles nimios de tecnología, es perfectamente reconocible. Algo que fue la intención de los creadores de la serie, Carol Black y Neal Marlens que, tras trabajar en ‘Los problemas crecen‘, se lanzaron a escribir sobre sus propias experiencias creciendo en la América suburbana:

«Creo que el ímpetu llegó de nuestras propias experiencias de crecer en una época en la que había mucho tumulto en el mundo y, aún así, la experiencia de ser un crío de clase media no era tan diferente a cinco o diez años atrás. Solo que era un contexto nuevo en lo que te hacías mayor y las implicaciones estaban cada vez más cerca de casa.»

Es por esa cercanía por la que, tal como dice Danica McKellar (Ginny), si se hiciese hoy ‘Aquellos maravillosos años’ serían los primeros dosmiles. Lo cual hace sentir tremendamente viejo a quien escribe. El caso es que esa mezcla de comedia y drama, unida a la música (que ha dado quebraderos de cabeza a la hora de editarla en VHS, DVD y streaming), convertía a la serie en algo que te invitaba, sin saber cómo, a verla.

Y vaya si se vio. Su prometedor comienzo auguraba lo que meses después se confirmaría como una serie fenómeno. Sus seis episodios inaugurales le valió el título de Mejor serie de comedia en los Emmy de 1988 y Fred Savage se convirtió al nominado más joven como Mejor actor el año siguiente.

Una cancelación no exenta de polémica

Maravillososfin

Como suele ocurrir, el declive llega inevitablemente. En el caso de ‘Aquellos Maravillosos Años’ llegó como todo en la vida. Ya no se está en la edad adecuada. La serie iba sobre esa primera adolescencia, esos años «pre estirón», pre hormonas con patas y desde el equipo de guionistas decidieron irle dando final antes de estirar. Un final en la temporada 6 que no terminó de ser consensuado ni por ejecutivos ni por productores y que incluso pilló por sorpresa al reparto.

Según Bob Brush, su responsable a esas alturas de la serie, estaba todo pensado:

«Sé que había una sensación en algunos despachos de que fue un final abrupto, pero sabíamos que era hora. Desde mi punto de vista, creo que habíamos tenido un año más de lo que merecíamos. [la serie] era sobre una época específica en la vida en la que eres todavía suficientemente joven como para creer en cosas como la magia, la verdad y todo eso. Una de las bromas era que la voz de Fred empezaba a ser más grave que la de Danny Stern [el narrador]. Así que bajo mi punto de vista la historia fue bien contada, era hora de ponerle el broche.»

Otra versión de la historia habla de que había un conflicto entre productores y ejecutivos de la cadena, con los primeros queriendo historias más adultas según va creciendo el personaje de Savage y los ejecutivos no terminando de encontrarse muy cómodos con ello.

Pero también existe la versión polémica. Mills apunta que fue una demanda por acoso sexual lo que aceleró el final de la serie. La presunta víctima, una diseñadora de vestuario llamada Monique Long acusó a Savage (por entonces 16 años) y Harvey (20). En la época, ella fue despedida, lo que agitó una pesadilla en el departamento legal de la productora.

Sea como fuere, no se puede negar que treinta y tres años después, en plena época de la nostalgia, ‘Aquellos maravillosos años’ marcó el camino que, años después, tomaron grandes ficciones generacionales como ‘Cuéntame’ o ‘This is us’. Series que, con sus más y sus menos, comparten cierto ADN a la hora de moverse en el pasado.

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La noticia

‘Aquellos maravillosos años’ 33 años después: por qué sigue siendo una serie referente a la hora de abordar la nostalgia

fue publicada originalmente en

Espinof

por
Albertini

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