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A Einstein se le daban bien las matemáticas y siempre fue un estudiante sobresaliente: por qué la historia que defiende lo contrario es un mito

«Las cosas también le iban bien a Einstein desde el punto de vista académico. En sus exámenes parciales de octubre de 1898 había terminado el primero de su clase, con una media de 5,7 sobre un máximo de 6. El segundo, con un 5,6, era su amigo y encargado de tomar apuntes de matemáticas Marcel Grossmann».

Este párrafo procede de la biografía de Albert Einstein que el periodista estadounidense Walter Isaacson publicó en 2007, titulada ‘Einstein. Su vida y su universo’, y refleja con mucha claridad lo buen estudiante que era. Estaba a punto de graduarse en una de las universidades más prestigiosas de Europa, la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, en Suiza, y era uno de los estudiantes más aventajados de su clase.

Un alumno descarado y con una predisposición natural a rechazar la autoridad

Desde su infancia Einstein había demostrado tener la capacidad de apasionarse por todo aquello que despertaba su curiosidad, pero también contemplaba con desdén aquello que consideraba anecdótico o poco relevante. Aunque se lo impusiesen sus profesores. Este carácter le granjeó fama de rebelde, e, incluso, de alumno insolente, durante sus estudios en Múnich, cuando era un adolescente.

El mito que defiende que se le daban mal las matemáticas, e, incluso, que era un mal estudiante, se ha erigido sobre una mala interpretación de algunos de los sucesos que tuvieron lugar durante su vida académica

En la universidad se granjeó la fama de ser un alumno muy inteligente e intuitivo, pero algunos de sus profesores, entre los que se encontraba Heinrich Weber, el director del departamento de física, lo consideraban un estudiante descarado y con una predisposición constante a rechazar sistemáticamente la autoridad. Esta actitud provocó que Einstein diese algún que otro traspié durante su formación, pero no invalida la enorme capacidad que tenía como estudiante.

El mito que defiende que se le daban mal las matemáticas, e, incluso, que era un mal estudiante, se ha erigido sobre una mala interpretación de algunos de los sucesos que tuvieron lugar durante su vida académica. La mayor parte de ellos se produjeron como una consecuencia de su carácter rebelde y contrario a aceptar las imposiciones que para él carecían de fundamento, y sus biógrafos, entre los que se encuentran Walter Isaacson y su amigo Philipp Frank, lo explican muy bien.

En este artículo os proponemos explorar tres de los sucesos de la vida académica de Einstein que han contribuido a forjar esa reputación de mal estudiante absolutamente inmerecida. Hay otros hechos cuya mala interpretación también ha podido reforzar esa imagen tergiversada que aún hoy tienen algunas personas acerca de él, pero estos tres en particular nos bastan para desmontar un mito que en cierta medida nubla la figura del que sin lugar a dudas es uno de los físicos más importantes de la historia.

En su baremo de notas un 1 era un sobresaliente

Einstein siempre fue uno de los mejores estudiantes de la clase. A menudo, el mejor de todos ellos. Isaacson y Frank apuntan en sus biografías que con menos de 15 años dominaba el cálculo diferencial e integral, lo que no deja lugar a dudas acerca de lo cómodo que se sentía con las matemáticas. Durante sus estudios de preparación de las pruebas de acceso a la Escuela Politécnica Federal de Zúrich obtuvo una calificación de 1 en muchas asignaturas.

Esta nota se repitió más tarde, durante los exámenes para acceder a la universidad, pero es crucial que tengamos en cuenta que en aquellos años el baremo de calificaciones que se utilizaba en Suiza, a diferencia del que se empleaba en Alemania, proponía el 1 como nota más alta y un 6 como nota más baja. Einstein obtuvo muchos 1 y 2, dos notas que equivalen a un sobresaliente y un notable alto actuales, y que como estudiante lo dejan en una posición mucho más favorable que la que le corresponde según el mito.

Las pruebas de acceso a la Escuela Politécnica Federal de Zúrich

La primera vez que Einstein se presentó a las pruebas de acceso a la universidad tenía dieciséis años. Dos menos de lo habitual. Sus calificaciones en matemáticas y física impresionaron a Heinrich Weber, que, como he mencionado unas líneas más arriba, era el director del departamento de física de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich.

Weber quedó tan impresionado por su rendimiento académico que le invitó a asistir a sus clases como oyente

El joven Albert suspendió los exámenes de algunas materias no científicas, pero Weber quedó tan impresionado por su rendimiento académico que le invitó a asistir a sus clases como oyente y le propuso que permaneciese en Zúrich un año más y se presentase de nuevo a los exámenes de acceso durante el curso siguiente.

Einstein aceptó su oferta, y preparó mejor, aunque a regañadientes, las asignaturas no científicas. Le sobraba capacidad para obtener buenas calificaciones en todas las asignaturas, pero en aquella época ya mostraba un poco interés muy acusado en todo lo que no tenía que ver con la ciencia.

Le parecía que estaba desperdiciando un tiempo muy valioso en la preparación de aquellas asignaturas que no aportaban nada a su carrera científica. Aun así, en su segundo intento superó las pruebas de acceso con buenas calificaciones, y en octubre de 1896, con solo diecisiete años, se matriculó en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich. Como acabamos de ver es cierto que Einstein no superó las pruebas de acceso a la universidad a la primera, pero el contexto en el que las hizo no le dejan en una mala posición.

Einstein se graduó en la universidad con una nota de 4,9

Durante los años en los que Einstein ejerció como estudiante en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich las autoridades educativas cambiaron el baremo de las calificaciones para hacerlo coincidir con el que se utilizaba en otros países, como Alemania. En adelante un 6 sería la nota más alta, y un 1 (o un 0 si el desconocimiento de la materia era absoluto), la más baja.

El expediente académico de Einstein estaba repleto de 6. Como he mencionado en el primer párrafo de este artículo, durante sus exámenes parciales de octubre de 1898 había terminado el primero de su clase, con una media de 5,7. A pesar de sus encontronazos con algunos profesores, sus notas eran sobresalientes, pero para graduarse debía presentar un trabajo de investigación similar a los trabajos de fin de grado que los estudiantes universitarios deben preparar actualmente.

Einstein14anos

Con solo 14 años, que es la edad que tiene en esta fotografía, Einstein dominaba el cálculo diferencial e integral, lo que no deja lugar a dudas acerca de lo cómodo que se sentía con las matemáticas.

Einstein propuso a Weber llevar a cabo un experimento con el que pretendía dividir un rayo de luz, reflejarlo en dos direcciones diferentes y comprobar si se producía una diferencia de energía en función de si su dirección era o no la misma que la del movimiento de la Tierra a través del éter. Weber rechazó su propuesta porque otros estudiantes habían llevado a cabo antes que Einstein experimentos similares, y no tuvieron éxito.

Einstein se apasionaba con todo aquello que despertaba su curiosidad, pero mostraba desdén hacia todo lo que considerase anecdótico o poco relevante

La segunda idea que Einstein propuso a Weber consistió en explorar la relación entre la capacidad de varios materiales de conducir el calor y la electricidad, pero su director de trabajo de graduación también la rechazó. Al final Einstein y Mileva Marić, una compañera de estudios aventajada con la que se casó poco más tarde, hicieron un trabajo dedicado a una de las especialidades de Weber: la conducción del calor.

Las calificaciones que obtuvieron fueron las más bajas de la clase, un 4,5 Einstein y un 4 Marić, ambas sobre 6, lo que no impidió que Albert se graduase finalmente con un 4,9. De nuevo sobre 6. No cabe duda de que la relativamente mala nota que Einstein obtuvo en su trabajo de graduación fue el reflejo de su disconformidad con el tema que se vio obligado a desarrollar ante la negativa de Weber a sus dos primeras propuestas.

Como he mencionado unas líneas más arriba, Einstein se apasionaba con todo aquello que despertaba su curiosidad, pero mostraba desdén hacia todo lo que considerase anecdótico o poco relevante.

Imagen de portada | Google (coloreada por Michael W. Gorth)

Bibliografía | ‘Mi visión del mundo’, Albert Einstein | ‘Einstein. Su vida y su universo’, Walter Isaacson | ‘Einstein: His Life And Times’, Philipp Frank


La noticia

A Einstein se le daban bien las matemáticas y siempre fue un estudiante sobresaliente: por qué la historia que defiende lo contrario es un mito

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Juan Carlos López

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